A veces una progresión de guitarra rock puede ser extremadamente sencilla y, sin embargo, sonar llena de movimiento. En este vídeo partimos únicamente de dos acordes, Mi y La, para construir una rítmica que va cambiando constantemente sin perder su identidad rockera.
La clave está en no limitarse a repetir los acordes siempre de la misma forma. A lo largo del ritmo vamos introduciendo diferentes recursos que añaden color y movimiento: fragmentos de escala para unir acordes, diferentes posiciones, pequeñas variaciones armónicas, movimientos melódicos y licks integrados dentro del propio acompañamiento.
Al final, lo importante es que todos estos elementos hablen el mismo idioma. Puedes utilizar escalas, inversiones, acordes diferentes y pequeños licks, pero si quieres que el resultado siga sonando a rock, tienes que mantener ese vocabulario rítmico y melódico reconocible.
Si quieres profundizar mucho más en este tipo de recursos, en nuestro curso 50 Ritmos Rock encontrarás más de 8 horas de material para trabajar la guitarra rítmica, ampliar tu vocabulario y aprender diferentes formas de construir acompañamientos de rock.





