¿Te ha pasado alguna vez que afinas las seis cuerdas de tu guitarra, el afinador se pone en verde y, cuando empiezas a tocar, los acordes suenan… raros?
Compruebas la afinación otra vez y todo parece perfecto. Entonces empiezas a pensar que quizá el problema está en el quintaje, en el puente o incluso en la propia guitarra.
Pero antes de tocar ningún tornillo, hay varias cosas que deberías comprobar.
Porque una guitarra puede estar perfectamente afinada al aire y, aun así, sonar desafinada cuando la tocas.
Estas son cinco de las razones más habituales.
1. Estás presionando demasiado los trastes
Puede que el problema seas tú.
Cuando empezamos a tocar solemos pensar que cuanto más fuerte presionemos la cuerda, mejor sonará la nota. Pero no es necesario. Si ejercemos demasiada presión, podemos estirar ligeramente la cuerda, haciendo que la nota suba de afinación.
Esto se nota especialmente en los acordes, donde una sola nota ligeramente más aguda puede hacer que todo el acorde suene extraño. También es habitual desplazar ligeramente las cuerdas hacia abajo o hacia un lado al pisarlas, especialmente en acordes de quinta o acordes abiertos.
La solución es sencilla: intenta utilizar la mínima presión necesaria para que la nota suene limpia. Haz la prueba y comprobarás que probablemente necesitas mucha menos fuerza de la que pensabas.
2. Tus cuerdas están viejas o desgastadas
Las cuerdas se desgastan con el uso. Acumulan suciedad, sudor y óxido y, con el tiempo, también pueden perder parte de su elasticidad. Y no hace falta esperar a que estén completamente negras para cambiarlas.
Una cuerda puede parecer relativamente bien y, sin embargo, haber perdido sus propiedades. Esto puede provocar problemas de afinación y hacer que algunas zonas del mástil suenen peor que otras.
Por eso, si hace mucho que no cambias las cuerdas y notas que tu guitarra empieza a sonar extraña, prueba primero con un juego nuevo. Es una de las soluciones más sencillas y rápidas.
3. El quintaje está mal ajustado
El quintaje permite compensar las pequeñas variaciones que se producen al pisar las cuerdas a lo largo del mástil. En una guitarra eléctrica puedes ajustarlo mediante las selletas del puente.

Una comprobación habitual consiste en comparar la afinación de la cuerda al aire con la misma nota en el traste 12. Si existe una diferencia importante, puede ser necesario ajustar el quintaje.
Pero hay algo muy importante: hazlo siempre con cuerdas nuevas o en buen estado.
Si intentas quintar una guitarra utilizando unas cuerdas viejas, que han perdido elasticidad o están deterioradas, el ajuste puede no servir de nada.
4. El sistema de afinación no es perfecto
Aquí viene una de las cosas más curiosas. Puedes tener la guitarra perfectamente afinada y que algunos acordes sigan teniendo pequeñas diferencias de afinación.
Esto ocurre porque la guitarra utiliza el sistema de temperamento igual, que permite tocar en diferentes tonalidades, pero hace que algunos intervalos no sean matemáticamente perfectos.
Uno de los ejemplos más conocidos es la tercera mayor, que puede resultar especialmente evidente en determinados acordes abiertos. Por eso puede ocurrir que un acorde como La mayor tenga una pequeña sensación de tensión aunque la guitarra esté perfectamente afinada.
Algunos guitarristas modifican ligeramente determinadas notas o utilizan afinaciones alternativas para conseguir que determinados acordes suenen mejor. Pero al hacerlo normalmente estás sacrificando otra cosa.
La conclusión es sencilla: la guitarra no puede conseguir que todos los acordes sean matemáticamente perfectos al mismo tiempo.
5. La cejuela está demasiado alta
Si el problema aparece especialmente en los primeros trastes, puede que tengas que mirar hacia la cejuela. La cejuela es la pieza situada al principio del mástil por la que pasan las cuerdas.

Si está demasiado alta, al pisar los primeros trastes tenemos que desplazar demasiado la cuerda hasta llegar al traste. Esto aumenta su tensión y puede hacer que la nota suba de afinación.
Una pista muy clara es que la guitarra esté bien afinada al aire, pero que acordes como Mi, Do o Fa suenen especialmente desafinados en las primeras posiciones.
Aquí sí recomendamos precaución: no empieces a limar la cejuela por tu cuenta si no sabes exactamente cómo hacerlo. Un mal ajuste puede empeorar el problema.
Antes de culpar a tu guitarra…
La próxima vez que tu guitarra esté perfectamente afinada según el afinador pero los acordes suenen raros, no empieces inmediatamente a tocar el puente.
Comprueba primero:
- ¿Estoy presionando demasiado los trastes?
- ¿Las cuerdas están viejas o desgastadas?
- ¿El quintaje está correctamente ajustado?
- ¿Estoy escuchando simplemente las pequeñas imperfecciones del temperamento igual?
- ¿El problema aparece especialmente en los primeros trastes? Entonces revisa la cejuela.
Muchas veces el problema no está en la guitarra.
Y quizá la solución sea tan sencilla como cambiar las cuerdas o aprender a presionar un poco menos.
Porque afinar una guitarra no consiste solamente en conseguir que el afinador se ponga en verde. La verdadera prueba es cómo suena cuando empiezas a tocar.
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